Costos de la medicina complementaria
¿Cuánto cuesta la medicina Complementaria? y ¿qué costo es el importante?
En los papers de las miles de revistas médicas indexadas que hay en el mundo hay también muchos que tratan el tema de los costos que tiene la medicina complementaria. Pero hay muchas maneras de ver este punto.
Por una parte, es natural y lógico que distintas terapias tengan distintos costos. Parece obvio que los terapeutas que han dedicado años a la formación cobren más que aquellos que tienen formaciones breves y/o irregulares. También parece

Así, en el caso de Chile hay terapeutas que cobran hasta $35.000 por consulta (aproximadamente US$ 67), mientras que otros valoran la consulta en $1.000 (menos de US$ 2). Es decir uno cobra 34 veces más que otro. Y sigue siendo lógico.
Otro punto que debe analizarse es el costo de medicamentos o productos e insumos terapeuticos. Sea que los compre el terapeuta o el paciente, tienen un costo. Ahí están las agujas del acupunturista, los glóbulos del homeópata, las hierbas, cremas y otros del fitoterapeuta, e incluso la piel de cordero que se utiliza en la práctica de algunos estilos de yoga. Y si se quiere ser rigurosos, hay que considerarlos dentro de los costos. En este caso, podríamos llamarlos costos indirectos, versus los directos que serían los valores de consulta.
Finalmente, también hay un costo independiente, que es el que tienen tanto pacientes como terapeutas en la compra de material para saber sobre las terapias, mantenerse actualizados o, incluso, para hacer terapias por sí mismos. Se trata del gasto en libros y revistas.
Al final es una suma bastante grande, pero es dicha suma la que debe considerarse para compararla con el gasto de las personas en otras actividades y también con el gasto que tienen en salud. Las comparaciones más importantes debieran ser con la atención de salud primaria y con el desembolso directo en salud, lo que los norteamericanos llaman "out-of-pocket", es decir, directo desde la billetera.
En latinoamérica, ese gasto "out-of-pocket" es el total, pues los sistemas de seguro y prevención de salud -estatales y privados- no cubren nada que sea o parezca complementario.
Sin embargo, al final de todo, el análisis de costos es importante para saber si a la sociedad le convienen los servicios y prestaciones de la medicina complementaria y si le conviene -por costos- que ésta se integre al sistema principal de salud (mainstream). Aquí no se analiza su conveniencia terapéutica, su demanda pública, ni su aceptación médica. Sólo vemos la conveniencia económica.
Y leyendo un informe inglés bastante minucioso, encontré una opinión que me parece bastante razonable.
Se trata del llamado Informe Smallwood. El nombre proviene de su autor, un prestigioso economista que por encargo directo del Príncipe de Gales y en conjunto con una consultora llamada FreshMinds, elaboró un informe acerca de la situación y conveniencia de las terapias más conocidas y organizadas en el Reino Unido.
Y señala que, si bien muchas de las terapias complementarias pueden tener costos similares o incluso un poco menores que sus pares convencionales, la imposición de que se tengan que hacer en forma complementaria hace que al gasto hecho en medicina convencional se tenga que agregar el de la terapia complementaria, subiendo los costos del sistema y de la prestación.
Visto así, según el informe, la suma de terapias sólo sería conveniente si se acortan los tiempos de tratamiento. Es decir, más caro y más breve puede resultar más barato.
¿Dónde está el punto interesante?
A continuación, Smallwood señala que, si se ha demostrado que en algunas patologías, el tratamiento complementario es más eficiente y obtiene mejores resultados que su par convencional, la lógica dice que el sistema de salud debiera fomentar uno en lugar del otro. Es decir, de alguna manera, transformar lo complementario en alternativo.
A más de uno le va a doler, pero puede ser una verdad práctica.
Y el informe va más allá, señalando patologías y terapias concretas. Pero también señala que para que esto se pueda dar se necesita que la efectividad y eficiencia de las terapias sea debidamente comprobada. Y esto pasa por dar el salto desde pequeñas investigaciones a otras mucho mayores. Probar en muchos sujetos, probar variantes, buscar criterios, hacer las debidas excepciones, y mucho más. Para que esto pueda darse, sobre todo a nivel latinoamericano, son los terapeutas los que tienen que empezar a aprender. Y pueden comenzar con al aprendizaje de una sola palabra RIGUROSIDAD.
Las instituciones convencionales, las fundaciones y los gobiernos tienen que aprender a creer, a financiar y a pensar que la medicina complementaria también es un aporte.
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